Suena el despertador y empiezan las prisas… prisa por que salga el café, prisas en la ducha, carreras de velocidad por coger antes que tus vecinos el ascensor y salir pitando del parking, y a partir de ahí toda una larga jornada llena de prisas y más prisas… Y un día llega el movimiento Slow a nuestra vida, una filosofía de vida que propugna la idea de llevar una existencia más plena y desacelerada, sabiendo disfrutar del presente más inmediato y los pequeños placeres del día a día. Tras aplicarse al diseño y desarrollo de las ciudades (Slow City) y a la comida (Slow Food), llega el Slow Home Design. Así, lo importante para esta tendencia es la calidad de vida de los habitantes de la vivienda, creando espacios agradables en los que la comodidad y el respeto por la naturaleza sean una prioridad.
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